Cómo funciona la red delictiva que estafa por teléfono desde la cárcel

SALTA 29 de septiembre de 2021
Son presos que tienen teléfonos móviles para comunicarse con las víctimas. Además, cuentan con la ayuda de sus familiares.
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Imagen ilustrativa

Días atrás conocimos el caso de una docente salteña que fue víctima de una estafa telefónica por parte de presidiarios alojados en el penal de Córdoba, quienes le hicieron creer que eran agentes de ANSES y le ofrecieron ayudarla con el trámite del IFE. No solo le sacaron plata de su cuenta bancaria, también solicitaron préstamos a nombre de la víctima. A un hombre que vendía su bicicleta en Facebook le hicieron lo mismo, y así un sinfín de casos de personas engañadas y también endeudadas. 

Esta especie de call center tumbero tiene una metodología delictiva que incluye un trabajo de ingeniería social. Conocen a la perfección las tendencias de compra venta en las redes sociales y se crean perfiles falsos que simulan ser confiables, y con poder adquisitivo. Cuentan, además, con la ayuda de sus familiares, que permiten consumar los robos desde afuera. 

Según investigaciones que el CIF realiza desde hace tiempo, el proceso de estafa inicia con llamadas desde el interior de las unidades carcelarias, donde cuentan con telefonía móvil. El siguiente paso consiste en demostrar con perfiles falsos en Facebook, Instagram etc., el interés en la compra de un producto. La organización cuenta para la captación con un perfil falso con tres estándares seleccionados. El primero para demostrar alto nivel socio económico, el segundo participación empresarial y por último visibilizar un teléfono con prefijo distinto a la provincia que realiza la estafa.

Otra característica es el lenguaje persuasivo de los jóvenes internos carcelarios quienes denotan gran verborragia, distribuyen roles conforme los estándares definidos. Una vez que eligen a la víctima, se contactan con ella a través de la mensajería de la red social, luego aportan un número telefónico para hablar. Una vez que concretan la operación, emiten una constancia de transferencia apócrifa con un monto superior al pactado y aducen que se equivocaron. Por ejemplo: Se pacta transferencia de 10 mil pesos y el estafador le remite una constancia editada y falsa por el monto de 100 mil pesos.

En esta instancia, el estafador llama al potencial damnificado, le expresa que le transfirió mal el dinero y le manifiesta que realizó el reclamo a la entidad bancaria de la víctima. Simultáneamente, la víctima recibe comunicación de un cómplice, quien simula ser un empleado de su entidad bancaria. Luego, la persuaden para ir hasta un cajero automático con la finalidad de obtener la clave token con la cual generan una nueva clave homebanking y de este modo se apropian de la cuenta bancaria virtual. En consecuencia con todo acceso solicitan prestamos online, la inmediata acreditación y la transferencia a diversas cuentas de bancos virtuales pertenecientes a familiares de los internos, quienes luego extraen el dinero y ponen fin al proceso delictivo. 

De acuerdo a información recabada por el periodista Ángel Mansilla, en la provincia de Córdoba se realizaron 39 allanamientos en domicilios de familiares de la población carcelaria a raíz de estafas por montos de $18 millones, sin embargo los robos continúan. A la fecha se investigan mas de 100 denuncias en las que se evalúa la complicidad del servicio penitenciario.

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