Murió la niña wichi que fue abusada y embarazada

SALTA 20 de agosto de 2021
La comunidad wichi Pacará, ubicada 40 kilómetros al este de Tartagal, llora la muerte de la niña de 13 años que fue abusada; que cursó ocho meses de un embarazo que no eligió. (Nota Diario El Tribuno)
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Fue a parar a una camilla de emergencias del hospital de Tartagal con contracciones donde, finalmente, le sobrevino la eclampsia con sus convulsiones arteras que la voltearon de la camilla, haciendo que el bebé perdiera la vida en el acto tras una cesárea urgente y ella quedara con muerte cerebral hasta ayer.

En realidad la vida de esta niña terminó el día en que comenzaron los abusos sexuales sin que nadie los denunciara en su defensa. Ni la familia, ni los agentes sanitarios, ni las autoridades de la comunidad Pacará, ni los concejales de Tartagal, ni los docentes de la Escuela N´ 4276... nadie notó su edad ni su panza; nadie le tendió una mano para salvarla del abismo.

Víctima de la indiferencia colectiva, esta niña mártir, castigada por existir, por ser indígena, por ser pobre, es el espejo en el que ningún miserable quiere mirarse. Marginada de su derecho a ser niña, luego de la violación también fue marginada de su derecho a acceder a la interrupción legal del embarazo (ILE), lo que le hubiese salvado la vida.

Ella, tristemente, solo pasará a engrosar las cifras de las madres niñas salteñas y la estadística de las muertes por eclampsia, la primera causa de muerte materna.

Cuando el pasado martes 10 trascendió en Tartagal el rumor de que habían internado a una niña wichi en avanzado estado de gravidez, que se había caído de la camilla de la sala de emergencias del hospital Perón, El Tribuno intentó consultarle sobre el tema al gerente del hospital de Tartagal, Santiago José Payo, pero el médico no respondió a las reiteradas solicitudes periodísticas.

Fuentes absolutamente confiables del hospital que pidieron reserva de identidad informaron a este diario sobre el padecimiento de la niña, sobre la muerte del bebé y sobre el diagnóstico definitivo de la niña: encefalopatía e hipoxia, sin respuesta a estímulos, lo que se conoce como muerte cerebral, con lo cual solo se esperaba su deceso que ocurrido ayer.

Con el mismo mutismo oficial que el gerente del hospital Perón se manejó la Justicia, que a 10 días de aquel suceso no informó ninguna actuación tendiente a poner en la balanza esta aberración.

Consultadas fuentes judiciales se supo que ningún magistrado competente se expidió sobre este caso que conmociona a los lectores y los llena de impotencia. Según informaron esas fuentes, por el abuso infantil con acceso carnal y embarazo debió intervenir la Fiscalía de Violencia de Género; y por la muerte de la niña tras el abuso y el embarazo debió tomar cartas en el asunto la Fiscalía de Graves atentados, ambas de Tartagal. Hasta el cierre de esta edición no hubo comunicado oficial alguno.

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